Las 5 claves para poder subir la ocupación del transporte público

Del comportamiento de los pasajeros del transporte público, del tipo de sistema de ventilación, del distanciamiento social, de la duración de los viajes y del aseo frecuente de superficies y, claro del contexto epidemiológico, dependería la posibilidad de ampliar la capacidad u ocupación del transporte público en este lento regreso a la ‘nueva normalidad’. Pero, en el corto plazo al menos, los datos indican que no se podría saltar a una ocupación del 70 %, como ha sugerido el Ministerio de Transporte.

Esta es la conclusión del documento ‘¿Cómo se puede aumentar la capacidad / ocupación en el transporte público manteniendo un control que evite la propagación de contagios?’, publicado por el Grupo Colaborativo Modelamiento Colombia Covid-19 – Movilidad, integrado por un grupo interdisciplinar de expertos de la Universidad de los Andes, la Universidad de Antioquia y otras organizaciones.

“Frente a la crisis, una de las opciones que se discuten es si se deben cerrar o no los servicios de transporte público organizado. La recomendación general es que esto es inconveniente (…) Estas recomendaciones consolidan varios aspectos de operación del transporte público y promueven acciones concretas sobre cómo avanzar en dar indicaciones a los demás”, dice el documento que no solo explica en detalle el porqué de las cinco recomendaciones, sino que ofrece herramientas como una guía para identificar un transporte público de menor riesgo y uno que requiere medidas especiales, un completo ‘árbol de decisiones’ para saber qué hacer en distintos escenarios y una tabla que sugiere porcentajes de ocupación de distintos sistemas de transporte.

Árbol de decisión by Ana Puentes on Scribd

Al final, el documento es útil tanto para ciudadanos como para los ministerios y los tomadores de decisiones. “Lo que buscan las recomendaciones es dar más información para poder tomar decisiones que no sean «blanco/negro» en términos de qué se puede y qué no. Buscamos darles herramientas al Gobierno Nacional y al local para que puedan definir cuándo permitir más o menos ocupación, según las condiciones epidemiológicas, y cómo controlar más factores que el simple distanciamiento”, explica Carlos Felipe Pardo, de Numo Alliance, uno de los autores del documento que, para su realización, no solo consultó fuentes y experiencias internacionales, sino que modeló los escenarios con datos, cifras y pruebas en campo.Las variables

Septiembre ya suena como el mes de la ‘nueva normalidad’ en Bogotá. Y, ese esperado retorno seguramente demandará una cosa: movilidad. Y, en Bogotá por ejemplo, habrá que prestarle atención al transporte público que, antes de la pandemia, movía 4,2 millones de viajes todos los días.

Aunque el virus puede cambiar esas cifras y porcentajes en el futuro cercano, los expertos llaman la atención a las autoridades de no descuidar el transporte público.

En un estudio previo de este grupo, ya publicado por EL TIEMPO, se daban pistas de las recomendaciones que tenían que seguir pasajeros, conductores y operadores para lograr una experiencia más segura.En este nuevo documento se confirmaron los cinco elementos esenciales.

Uno, el comportamiento de pasajeros debe ser ejemplar. Deben usar tapabocas, protección ocular y evitar hablar o comer en el sistema. El artículo cita un estudio publicado en Human Genomics que indica que cuatro minutos de diálogo son equivalente a 30 segundos de estornudo.

Para Andrea Ramírez Varela, Ph. D. en Epidemiología y coautora del documento, el autocuidado indivual es un complemento fundamental a las medidas que deben tomar los operadores de transporte y las autoridades locales.

Destaca, además, que cumplir será clave con la desescalada del confinamiento. «En la  encuesta de junio-julio la Alcaldía vemos que no todas las personas se adhieren a usar tapabocas. La cifra está en 95 %. No es solo el temor en el transporte público por el hacinamiento, por la ventilación, sino que también tiene que ver con el comportamiento de los ciudadanos para que el viaje sea seguro», advierte Ramírez, quien también ve con preocupación que la percepción de posibilidad de contagio es baja. 

«El covid es un tema real y la probabilidad de contagiarse es una realidad para todos y va a verse directamente relacionado con el comportamiento de las personas«, comenta la epidemióloga y advierte que en este, «uno de los momentos de expansión más fuertes de la pandemia» es importante que haya un equilibrio entre las condiciones dadas para los operadores y las dadas para los usuarios: «este último es determinante a la hora de propagar o no el virus». 

El comportamiento individual es fundamental y complementario a todas las medidas que se hagan en el sistema de transporte

Dos, se debe prestar especial atención a la ventilación. Zulma Cucunubá, epidemióloga, investigadora del Imperial College (Reino Unido) y coautora del documento, indica que se debe procurar renovar y no recircular el aire: “No queremos que el aire, que pueda tener el virus, recircule y se queda. La idea es que salga y que entre nuevo”.

Por su parte, la epidemióloga Silvana Zapata explica que por buena ventilación se entiende un vehículo que renueva el 100 % de su aire en menos de un minuto.“Siempre recomendamos las ventanas abiertas. Cuando están cerradas, el virus se queda circulando dentro del vehículo”, comenta Zapata y agrega: “Se han hecho recomendaciones a las empresas transportadoras para que los vehículos, sobre todo los tipo padrón, hagan modificaciones en la recirculación del aire. Esto permitirá en el futuro una apertura más amena e, incluso, mejoraría los temas relacionados con calidad del aire: las partículas PM 2.5 no se quedarían en el vehículo y se evitarían futuras infecciones respiratorias agudas”.

Todo esto fue probado no solo con cifras, sino con trabajo en campo de Jairo Espinosa, Ph. D. en Ciencias Aplicadas e investigador de la Universidad Nacional, quien, con experimentos, midió la velocidad de recirculación del aire en distintos entornos del transporte de Medellín. “Lo deseable es la ventilación. Puede ser incluso con sistemas acondicionados, pero que usen aire fresco”, explica Espinosa y, para el caso de los buses, indica que “lo deseable es que el aire ingrese por arriba y salga por abajo para evitar flujos horizontales”.

Tres, el distanciamiento social seguirá siendo necesario, pero si la ventilación es óptima y los tiempos de viajes son cortos, podría flexibilizarse para aumentar los porcentajes de ocupación.

Cuatro, los tiempos de viaje podrían hacer la diferencia. Después de los 15 minutos, comienza a haber un mayor riesgo por tiempo de exposición. Esto puede ser especialmente complicado en Bogotá, donde los promedios de viaje dentro de los vehículos son mucho mayores a lo sugerido. Según la Encuesta de Movilidad 2019, en los viajes unimodales en los vehículos de TransMilenio y Sitp Provisional el tiempo de permanencia promedio es de 44 minutos y en Sitp Zonal, de 46.

Cinco, no se debe descuidar el aseo frecuente de superficies de estaciones, paraderos y vehículos.

Protocolos de conductores de TransMilenio

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPOSuperar el 35 %

La evidencia nos muestra que con cuidados especiales, el transporte público no es un sitio de supercontagio y que es posible manejar los tres factores de riesgo de sitios cerrados, cercanos y congestionados” anota Darío Hidalgo, investigador en Transporte Sostenible y Seguridad Vial que, en este documento, junto a Espinosa, llevó las recomendaciones a un siguiente nivel: pensar en aumentar los porcentajes de utilización en el sistema.

Al cruzar los niveles de afectación de covid-19 definidos por el Ministerio de Salud con los tipos de vehículo se da un porcentaje máximo sugerido de ocupación. Tomando el caso de Bogotá, hoy 18 de agosto, en afectación alta, los buses articulados, los padrones y las busetas podrían tener máximo un 40 %. Esto descartaría una posibilidad, al menos en el corto plazo, de pasar al 70 % en TransMilenio, como se había sugerido. Pero, claro, todo esto son sugerencias y datos que se pueden renovar a medida que las investigaciones continúen.

“En la medida que Bogotá es una ciudad con alta incidencia de covid-19, el grupo de expertos recomienda una utilización máxima de 40 %. En la medida que avance la recuperación y pasemos a nivel intermedio o bajo es posible aumentar la utilización”, anota Hidalgo.

La tabla guía de porcentajes de utilización puede ser utilizada en cualquier ciudad y considerada para implementación según el contexto epidemiológico.

La evidencia nos muestra que con cuidados especiales, el transporte público no es un sitio de supercontagio

Espinosa, incluso, considera que la aplicación podría pensarse por zonas. Por ejemplo, si Kennedy tiene una mayor afectación (roja), debe manejar niveles menores al 40 en sus buses del Sitp; pero si Usme tiene menores niveles (naranja), puede escalar al 50 %. Él, por su parte, ha sugerido evaluar la ocupación por rutas en Medellín.

“Se trata de mantener una ocupación constante de acuerdo con el número de infectados en la zona. Entonces, si sube el número de infectados, tendremos menos personas a bordo y si tenemos menos infectados, podremos subir la ocupación”, explica el investigador.¿Por qué la preocupación?

No activar el transporte público formal a mayores niveles (pero controlados) les está dando espacio a otras formas de movilidad poco recomendables para la ciudad del covid y del poscovid.

“El transporte informal es lo más peligroso en muchos sentidos, y el que más parece estar aumentándose”, comenta Pardo. Y no es una percepción solo de expertos. La semana pasada, la Gobernación de Cundinamarca tuvo que expedir una circular de protocolos para reactivar el transporte intermunicipal formal ante el vertiginoso aumento de rutas piratas que ofrecían el servicio de transporte pero que poco se preocupaban por la bioseguridad.

Los epidemiólogos comprueban que elegir transporte informal no es la mejor idea en medio de una pandemia. “Los riesgos son bastante altos. No siguen los estándares recomendados, especialmente sobre higienización en el vehículo y tampoco guardan la distancias porque su máxima es tener el cupo completo. No tienen sistemas de regulación que los vigilen, como sí los tiene los formales”, afirma Zapata.

Y, por otra parte, tampoco es ideal un eventual aumento del parque automotor individual. “La motorización individual masiva como respuesta a la pandemia puede resultar en graves consecuencias en salud pública y uso de recursos hospitalarios por la degradación en calidad del aire, sedentarismo y siniestralidad que esta implica, además de los efectos sobre congestión, estrés y productividad”, menciona el documento.

Evitar las motos y los carros no es un capricho de la llamada movilidad sostenible. La realidad indica que la mala calidad del aire (que depende en un 70 % de fuentes móviles) le cuesta la vida a 2.000 habitantes de Bogotá cada año por enfermedades respiratorias.

El documento fue elaborado por el Grupo Colaborativo Modelamiento Colombia covid-19 – Movilidad

Autores de este documento según institución:
Andrea Ramírez Varela, Catalina González Uribe (Universidad de los Andes)
Juan David García, Néstor Rojas (Universidad Nacional de Colombia – Bogotá)
Jairo José Espinosa Oviedo, Daniel Ramírez Corrales (Universidad Nacional de Colombia – Medellín)
Silvana Zapata Bedoya (Gobernación de Antioquia – DAP)
Carlos F. Pardo (NUMO Alliance)
Darío Hidalgo (Investigador en Transporte Sostenible y Seguridad Vial)
Diagramación: Andrés Burbano, Alejandro Calderón – LADD – (Universidad de los Andes)

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