La pandemia modificó los planes de movilidad empresarial en el Aburrá

Los planes surgieron como una iniciativa para que las organizaciones reflexionen sobre los impactos que tienen los viajes de sus colaboradores e implementen estrategias de mejora. FOTO edwin bustamante

Los planes surgieron como una iniciativa para que las organizaciones reflexionen sobre los impactos que tienen los viajes de sus colaboradores e implementen estrategias de mejora. FOTO EDWIN BUSTAMANTE

El Área Metropolitana dice que estos se han potenciado, pero los privados piensan diferente.

Con empleados caminando hacia su trabajo, rutas corporativas, redes camineras y bicicletas eléctricas, en el Valle de Aburrá se han dejado de emitir 18.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera en dos años, según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva). Esto, dicen desde la entidad, es producto de la aplicación de los Planes de Movilidad Empresarial Sostenible (MES), que quedaron consignados en la Resolución 1379 de 2017.

La reducción, sin embargo, es solo un paso dentro de un plan más grande para reducir la liberación de CO2: solo Medellín, según el Inventario de Emisiones Atmosféricas del Valle de Aburrá (2016), emite 3.562.796 toneladas de ese gas al año. Si seguimos como vamos, y no hacemos nada por reducir esos niveles, la ciudad emitirá casi siete millones de CO2 para 2050.

El director del Área Metropolitana, Juan David Palacio, expresa que los planes MES son esenciales para evitar un futuro aciago. “Debe quedar claro que ellos son una parte del Pigeca (el plan de acciones para mejorar la calidad del aire a 2030). Nosotros nos encargamos de que los planes se desarrollen y se cumplan. Lo importante es que haya aplicación de ellos para tener resultados contundentes”, apunta Palacio.

Contexto y presente
Con la resolución expedida en 2017 se instó a que todas las empresas del área metropolitana, con plantas mayores de 200 empleados, presentaran un plan de movilidad que privilegiara el uso de la bicicleta, el transporte público y los viajes a pie.

Según Palacio, el director del Área, en la región hay 854 empresas con más de 200 empleados. De ellas, 445 ya presentaron su plan y 357 fueron aprobados. “Contrario a lo que se piensa, la pandemia potenció los planes. 2020 fue el año en que más planes se presentaron: 55 empresas concluyeron el suyo y fueron aprobados. La virtualidad hizo que las empresas desarrollaran más conciencia. El acompañamiento lo estamos haciendo de manera virtual para asesorar a las empresas”, considera el funcionario.

Lucas Quintero, abogado ambiental que ha estado al tanto de los planes MES, y que incluso radicó un derecho de petición para conocer su implementación, considera: “La vigilancia que hace el Área Metropolitana es poca. Otro problema es que no se aplica en zonas rurales, por haberlo aprobado el Amva y no Corantioquia. Lo otro es que no se sanciona a las empresas que no cumplen con los planes”.

EL COLOMBIANO consultó a Corantioquia sobre la aplicación de los planes MES en zona rural. Desde la entidad respondieron que, en efecto, no se está trabajando en el asunto y que no corresponde a esa autoridad ambiental.

Frente a las sanciones, el director Palacio menciona que dentro de la resolución 1379 contempla sanciones, pero que han optado por “dialogar y acompañar en las empresas” antes de aplicar la amonestación.

Los planes MES se encuentran en actualización. Es decir, las empresas deben actualizar sus datos y hacer encuestas sobre cómo se mueven sus empleados para entregarlos al Amva antes del próximo 31 de mayo.

Planes y pandemia
Prosur, la agremiación que une a las empresas de los cinco municipios del sur del Valle de Aburrá, ha acompañado a las empresas de su jurisdicción en la creación de los planes. Laura Zapata, gestora de productividad sostenible de la entidad, comenta que grandes empresas como el Éxito y Sofasa han sido asesorados por Prosur.

“El primer año de aplicación fue complejo porque el sistema del Amva no funcionaba bien. Además, fue un proceso de ensayo – error. Cada empresa montó su comité de movilidad y propuso ideas. Sofasa, por ejemplo, tiene una aplicación para compartir el transporte; Sumicol, por su parte, hizo una ruta caminera para que los empleados caminaran hasta el metro y no tomaran taxi”, resalta Zapata.

Sin embargo, las cosas cambiaron con la pandemia. Contrario a lo que piensa el director del Amva, que dice que la pandemia potenció la movilidad sostenible, la gestora de Prosur dice que han visto un fenómeno diferente: “La gente está revaluando el transporte público, porque no se siente segura en él. Los que tienen carro particular se ven desconfiados de montarse con más personas por miedo a un contagio. Hemos visto un incremento del uso del carro particular y la compra de motos”.

Algo similar pasa en la Universidad CES. Allí, desde antes del plan MES, ya le apostaban a la movilidad sostenible. Por eso, en 2019 tenían montada una aplicación para que la comunidad hiciera un uso compartido del carro particular. Con esta iniciativa, que suma 2.144 viajes desde su creación, además del incentivo de la bicicleta y un transporte colectivo, dejaron de emitir 3.800 kilos de CO2 en dos años. “Pero la pandemia cambió las cosas. Las personas tienen desconfianza de usar el carro con otros. Por eso tenemos la plataforma cerrada y estamos a la espera de cómo evolucione la pandemia”, dice Hernán Giraldo, coordinador ambiental de la Oficina de Sostenibilidad del CES.

Lo cierto, concluyen los entrevistados, es que la movilidad cambiará en la ciudad de la pospandemia, pero aún es pronto para dimensionar

Infográfico

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